Agua en compresor de aire: cómo evitarlo

En todos los manuales técnicos de los compresores debería haber unas páginas con el título “agua en el compresor de aire cómo evitarlo”. Estamos ante un problema muy común y que puede ser grave dependiendo del sector en el que esté trabajando la máquina.

Se trata de una de las consultas que más nos hacen en https://www.serviaire.com/, de manera que conviene conocer la razón por la que aparece el agua y cómo evitar que lo haga con una solución definitiva.

¿Por qué sucede?

Lo primero que hay que indicar es que la condensación del agua es un fenómeno físico natural, a la vez que un subproducto fruto de la compresión y el enfriamiento del aire. De esta forma, todos los compresores generan condensaciones de agua. La cantidad depende de muchos factores, como la temperatura, la humedad ambiente que haya en ese momento, de qué tamaño es el compresor y a qué presión se comprime el aire.

Durante el trabajo de compresión, mientras el aire que aspira y comprime el compresor permanece a una temperatura elevada, el agua permanece en forma de vapor. Así, como ejemplo y con el fin de saber a qué problema nos enfrentamos, un compresor de 55 kW puede producir cerca de 300 litros de agua al día, dependiendo de las condiciones de aspiración.

Es necesario estar muy atentos a esto, pues el agua es el principal enemigo para los sistemas de aire comprimido, provocando desperfectos tanto en las máquinas y herramientas, como en las tuberías, accionamientos neumáticos y en el producto final.

¿Cómo se puede eliminar el agua del aire comprimido?

Afortunadamente, en el mercado existen soluciones a la hora de separar y extraer el agua del aire comprimido, pues el que exista es algo inevitable. Dependiendo del tipo de compresor, de dónde esté situado, el trabajo que realice, su potencia, etc., es posible decantarse por varias maneras de eliminar el agua. Pero la solución adecuada nos vendrá determinada siempre por la calidad de aire comprimido que se precise en la instalación.

Mediante el uso de separadores de agua

Una de las formas de quitar el agua del aire comprimido es mediante los separadores de agua. Los hay de varios tipos, pero los más comunes son los centrífugos. En estos separadores el aire se hace girar en torbellino de manera muy rápida, por lo que las gotas de agua condensada se desplazan hacia la parte exterior del separador, desde donde se precipitan a la base del mismo para su posterior eliminación. Con los separadores centrífugos se consigue eliminar hasta un 99% de la humedad que llega condensada a ellos, pero si se produce un enfriamiento posterior del aire comprimido, de nuevo se formarán condensaciones. Se utilizan habitualmente instalados después de refrigeradores o secadores.

Para eliminar los condensados de agua también se pueden utilizar filtros coalescentes, pero su efectividad es inferior a la de los separadores centrífugos. El uso y función principal de los filtros coalescentes es la eliminación de partículas y aceite. Funcionan mediante una serie de capas que van atrapando las condensaciones de aceite y agua, e impurezas, y que acaban en las capas del elemento filtrante o precipitando en la base del filtro.

Empleando secadores de aire comprimido

Esta es la solución más habitual y efectiva para secar el aire comprimido que generan los compresores. Existen dos clases principales de secadores de aire, los secadores frigoríficos y los secadores de adsorción. También existen otros tipos, como son los secadores de membrana o los secadores de tambor.

El secador frigorífico es el de uso más habitual de todos. Estos secadores enfrían el aire comprimido en un intercambiador hasta una temperatura de + 3ºC, por lo que el vapor de agua existente se condensa, después se separa y por último se elimina.

Agua en compresor de aire

El secador de adsorción se utiliza en aquellas instalaciones donde se requiere una calidad superior del aire comprimido y la eliminación de casi la totalidad de la humedad del mismo. Estos secadores eliminan la humedad mediante un material desecante adsorbente que retiene la humedad para su posterior eliminación. Disponen de 2 depósitos con el material adsorbente con un funcionamiento cíclico, de adsorción y de desorción o regeneración. Con esta clase de secadores se consiguen puntos de rocío a presión entre – 20ºC y – 70ºC.

Los secadores de membrana son menos habituales, y se utilizan en puntos concretos de instalaciones donde se precisa de un punto de rocío inferior al del resto de la instalación.

Los secadores de tambor tampoco son habituales, ya que aunque consiguen puntos de rocío inferiores a 0ºC, no consiguen los valores de los secadores de adsorción, siendo menos fiables que estos.

Consejos para evitarlo

Se pueden llevar a cabo algunas acciones con el fin de que haya la menor cantidad posible de agua en el aire comprimido. Siempre es aconsejable situar el compresor en un área con buena ventilación. La humedad existente en el aire que aspire el compresor siempre será menor cuanto menor sea la temperatura ambiente.

También hay que situarlo lejos de fuentes de agua o vapor. En las industrias esto sería alejado de las máquinas de lavado o de cocción si hablamos del sector alimentario y similares. Otro consejo que funciona muy bien es instalar el compresor en una sala independiente, con un buen sistema de ventilación y renovación del aire de la sala.

La luz solar directa en el compresor o en su sala tampoco va bien si queremos evitar la condensación, ya que al aumentar la temperatura del aire ambiente aumentará la cantidad de vapor de agua. Por tanto, una instalación adecuada del compresor es algo crucial para asegurar un mejor funcionamiento de la instalación de aire comprimido.

También hay que indicar, que cuando se realiza el diseño de una red general de aire comprimido, es conveniente instalar bajantes de purga para poder eliminar las posibles condensaciones que se formen en la red de distribución.

Cómo solucionarlo

Existen instalaciones donde, a pesar de que disponen de sistemas de tratamiento para eliminar el agua del aire comprimido con secadores, separadores o filtros, el aire comprimido no cumple con los requerimientos que exigen las aplicaciones para las que se está utilizando. Si sucede, lo primero es comprobar si los equipos instalados son adecuados para obtener la calidad de aire comprimido requerida y si están bien dimensionados. Si los equipos son correctos, pero hay problemas, entonces deberemos comprobar su funcionamiento y revisar los sistemas de purga. Si los equipos no son los adecuados, habrá que realizar un nuevo estudio e implementar las modificaciones que aseguren la calidad de aire comprimido requerida.

En instalaciones donde es crucial asegurar la ausencia de humedad en el aire comprimido se utilizan como detectores de la misma los sensores de humedad. Estos sensores, cuando detectan humedad, envían una señal al control del sistema para cortar el suministro de aire comprimido y de esta forma evitar el paso de humedad. También, se pueden conectar al sistema informático, a los smartphones del servicio técnico, etc.

 

«Tengo agua en el compresor de aire cómo evitarlo»: esta es una consulta que nos hacen mucho los clientes, pues el agua es un problema muy grave. La solución es emplear secadores y separadores, pero también puedes ponerte en contacto con nosotros para que dimensionemos y diseñemos una solución a medida.